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Capítulo 16

16
ENERGÍA CERO

—Patética, patética... —dijo el muchacho mientras observaba a Sakti. chica joven estaba sentada con la cabeza entre las piernas—. Tienes suerte, ¿lo sabías?
Sakti bufó. No necesitaba que un chiquillo la regañara. ¿Cómo iba ella a saber que la espada de la mujer lograría cortarle la piel de la garra? El brazo izquierdo siempre soportaba los ataques filosos, pero ahora comprendió que incluso ella era impotente contra el arma de un Virtuoso. La Espada de Cristal Azul –del mismo material que era capaz de contener el fuego azul– podía cortar lo que fuera sin romperse. Era más resistente y filosa que cualquier espada de metal que la muchacha hubiese visto; esa era su propiedad mágica especial.
El corte fue tan certero que, además de la coraza, logró cortar una vena. La sangre que Sakti vio no fue producto de su imaginación, de verdad se estaba desangrando. Si hubiese sido herida en otro sitio, habría muerto incluso con Connor cerca. Pero consiguió salvar su vida con la Virtuosa y el poder de la sincronización.
En ese momento tenía dos cables de sincronización incrustados en el brazo izquierdo, dos en la cadera derecha y otros dos en el tobillo derecho. Aunque la incisión de los cables dolía como los mil demonios, Sakti admitió que tenía suerte: en lugar de arrebatarle magia, como sucedía regularmente con la sincronización, se la estaban regalando. Era un tipo de magia neutra que no creaba desbalances en el cuerpo.
Es energía cero, explicó la Virtuosa. Edén toma la energía de los seres mágicos que lo habitan y la transforma en una masa uniforme de magia que recorre el lugar y se adapta según las necesidades del entorno y sus habitantes. Ahora está tomando parte de tu magia, la de los demás aesirianos y vanirianos en Edén, y la convierte en un elixir curativo que llega a tu cuerpo mediante los cables de sincronización para estimular la regeneración de las células. En pocas palabras, estarás bien dentro de nada.
—¿Por qué haces esto? —preguntó la muchacha a la vez que despegaba la cabeza de las rodillas para mirar a la Aesir—. Querías matarme antes, ¿por qué ahora quieres salvarme?
Tuviste la oportunidad de huir en cuanto sentiste mi presencia, pero te adentraste más a Edén cuando te enteraste de que el híbrido fue atacado. ¿Por qué una aesiriana, una Aesir además, se preocuparía tanto por la vida de un híbrido?
Sakti no respondió, aunque de seguro la mujer era capaz de percibir sus emociones. Ella quería a Connor, Dagda, Airgetlam y a Darius. No solo eran sus amigos, sino también su familia adoptiva. Ella procuraría hacer hasta lo imposible para asegurarse de que estuvieran siempre a salvo.
Aunque por estas características merecías la pena capital, no era mi intención matarte. Deseaba probar qué tanto control posees sobre las esencias que te tocan, para saber si eras lo bastante hábil como para tomar mi lugar. Me dije que si durante la prueba terminaba matándote, entonces no lo lamentaría tanto por la traición que cometes al preocuparte por un híbrido.
Los cables de la cadera se soltaron y se fundieron en el suelo. Sakti se vio las marcas que le dejaron y cómo estas desaparecían poco a poco, producto del elixir que todavía tenía en esa parte del cuerpo. Luego miró a la Virtuosa. Sakti Allena Aesir I miraba el techo sin parpadear ni respirar. A Sakti le pareció increíble verla allí. No era la primera vez que lidiaba con algún Virtuoso atrapado en su Torre, pero en las ocasiones anteriores interactuó con sus almas. Esa Virtuosa, en cambio, estaba también presente en cuerpo. ¿A qué se debía eso?
—Este lugar... «Edén» —comenzó la princesa—, ¿es esta tu Torre?
No todo, contestó la mujer. Solo esta parte. El resto son ciudades y pueblos conectados a través de carreteras y vías férreas. También hay túneles y ciudades subterráneas.
—Todo es subterráneo —la interrumpió Sakti.
Quizá ahora lo es. Pero antes, cuando los construí, no. Todo esto que ves, dijo creando un arco con el brazo que incluyó el palacio, lo que fue el jardín y el vestíbulo al pie de las gradas, estaba al aire libre. Aquello fue la Capital de Edén. Ahora está cubierto por la capa de protección marmórea y por eso no lo notas, pero todo eso, dijo mientras señalaba las paredes en las que estaban las entradas a los túneles, son edificios y casas. Desde aquí se podían ver las ciudades flotantes Emi, Azor, Ariel, Kimi, Juyl y Greko. Y desde cada una de ellas se podían ver otras más. Pero ahora, todas las plataformas están incorporadas a su base provisional y forman parte de Edén. Debajo de las bases hay también ciudades y túneles subterráneos, que comunicaban entre sí las ciudades de este continente. Pero los túneles y las vías férreas subterráneos también comunicaban Edén con las ciudades acuáticas Kamul, Kraken, Syren, Sybil y Cecaelia y se extendían hasta el otro continente, llegando a Tyr, Morak, Klay, Meyas, Kas, Doupa y, por supuesto, Masca.
—Todo estaba conectado —observó Sakti. La Aesir miró a los dos muchachos.
Así es. Todo estaba conectado. El Imperio estaba unificado. Todo estaba sincronizado. Todo estaba bajo mi poder. Luego empuñó con una mano la espada, que había incrustado en el suelo a su lado, y la colocó paralela a ella. La Virtuosa puso la palma de la otra mano en la punta de la espada y se punzó con ella. Sakti y Dill pensaron que el arma le atravesaría la mano o le haría por lo menos una cortada muy fea pero, para su incredulidad, la mano absorbió el sable. Para cuando las dos palmas de la Virtuosa se unieron, el arma ya había desaparecido.
Ahora, sonó su voz, es diferente. Solo Edén está conectado. Hay algunas pulsaciones que provienen de lo que hoy es la superficie, pero son muy débiles. La conexión está rota. No hay comunicación con las ciudades subterráneas y menos con las del otro continente. Los túneles y las vías férreas están obstruidos. Han sido destruidos.
—También las ciudades —observó Sakti—. De todas las que mencionaste, solo Masca y Tyr existen en la actualidad. Ni siquiera sabía que una vez existieron ciudades acuáticas o flotantes.
Las flotantes todavía existen, aclaró la Virtuosa. Están adheridas a Edén, aunque quizá ya no tengan potencia para despegarse de las bases. Y las acuáticas... deben de existir todavía. Por lo menos Kraken y Cecaelia, que tenían la misma capacidad sincrónica de Edén. Deben de existir todavía... en alguna parte. Luego los demás cables de sincronización se despegaron de Sakti y la Virtuosa dijo: La curación está completa, salvo por los músculos de la pantorrilla. Solo una buena terapia podrá mejorarlos. Pero ahora, incorpórate. Es una orden.
La Virtuosa caminó hacia la pared más próxima del jardín y fulminó a Sakti con la mirada para que se levantara. Aunque a la princesa no le gustaba recibir órdenes, se levantó para seguirla. Dill las acompañó, todavía empeñado en «atrapar» a Sakti para cobrar la recompensa. Cuando estaban a unos pasos de alcanzar la pared, la Virtuosa «entró» al mármol. Fue como si uno de los bloques adquiriera la consistencia de una delgada lámina de hielo. La mujer se coló por ella y, aunque en un principio Sakti y el sicario dudaron, siguieron los pasos de la Aesir.
Habían entrado al palacio, aunque... No, no era un palacio. La estructura era diferente. Sakti se encontró en el vestíbulo de un edificio que parecía muy importante y que tenía varias columnas de mármol que sostenían el techo. La princesa reconoció la arquitectura y estuvo segura de que no era un palacio.
—Es un templo —dijo.
Casi. La Aesir señaló una recámara, iluminada solo por la sincronización, en donde había un altar. Pero Sakti se dio cuenta, por el tamaño del salón en comparación con el resto del edificio, de que el altar no era la sección principal. Es un sitio de oración para los parientes. La Aesir ignoró la recámara y avanzó por un pasillo que, al parecer, tenía ventanas. Quizá antes se podía ver el jardín del Edén a través de esos miradores, disfrutar del olor de las allen y sentir la brisa, pero ahora solo se veía mármol.
—¿Los parientes de quién? —preguntó Dill.
Llegaron al final del pasillo, que terminaba de forma abrupta. Pero entonces la Aesir puso la mano sobre un pequeño panel que emitió un pitido chillón. De inmediato, la pared se corrió como si fuera una compuerta. Ahí fue cuando Dill recibió su respuesta: los parientes de ellos.
La Virtuosa entró a la habitación y caminó por el pasillo que creaban las cápsulas, hasta detenerse frente a una. Allí esperó a que Sakti y Dill superaran la sorpresa. Los dos habían entrado a la estancia, pero se detuvieron después de dar unos pasos. No podían creer lo que veían: había cápsulas cilíndricas del tamaño de dos personas, una sobre la otra, acomodadas en filas rectas, perfilando pasillos y rellenando paredes. Todas las cápsulas estaban conectadas entre sí por mangueras en las que corría una sustancia de color cian, que también rellenaba la cápsula. Además, frente a cada cilindro había un panel de mármol que tenía palancas pequeñas, un recuadro negro y lo que parecía ser botones. Pero era lo que estaba dentro de cada cápsula lo que los dejó fríos de la sorpresa.
Aesirianos.
Cientos de ellos, todos suspendidos y desnudos en el líquido cian dentro de sus cápsulas, todos con cables conectados a las venas de los brazos y en algunas secciones del pecho, la espalda baja, las piernas y las sienes.
Sakti miró a uno de los magos y de inmediato se percató de varias diferencias con los aesirianos adultos que ella conocía. Ese hombre era mucho más alto que la mayoría de los aesirianos, tenía la piel más blanca, las orejas más puntiagudas, los dedos de las manos más largos, los hombros más anchos, la cintura un poco más estrecha, las piernas más largas y una apariencia más feroz y animal. Sakti luego miró a la mujer y se dio cuenta de que ella también tenía estas características, con la excepción de que era muchísimo más alta. Como si entendiera sus pensamientos, la Virtuosa dijo:
Los aesirianos actuales se han encogido. Es parte del proceso de evolución. Adaptaron su altura según las condiciones de su ambiente. ¿Será correcto suponer que la vegetación actual es menos espesa? Ese podría ser un factor.
Sakti no dijo nada, porque no tenía cómo contrastar la vegetación actual con la de la época de la Virtuosa.
Ella siempre creyó que los aesirianos tenían una altura considerable. Cierto que la mayoría eran más bajos que un grolien promedio, pero eran enormes en comparación con los humanos. Sakti sabía que ella era baja según la media de altura aesiriana, pero en su familia y en el ejército estaba acostumbrada a ver hombres altos con espaldas anchas. Y, aún así, casi todos ellos eran pequeños si los comparaban al aesiriano que dormía suspendido en la cápsula. Los únicos que quizá eran un poco más altos que él eran Enlil y Sigfrid, pero ni siquiera el Emperador Kardan era tan grande como el aesiriano dormido.
Me pregunto si esta estirpe de aesirianos tendrá compatibilidad reproductiva con la generación actual, pensó en voz alta la Virtuosa. Sería interesante averiguarlo. Que haya o no compatibilidad puede generar reacciones sociales benignas o destructivas. Y también hay que ver el factor del idioma. Creo que ya no hablamos el mismo.
Fue entonces cuando Sakti comprendió que lo que ella y Dill oían no estaba en el mismo idioma que la Virtuosa escuchaba. Algo en la sincronización permitía que los pensamientos de la Aesir llegaran a ellos en una lengua que comprendieran, y que las respuestas que ellos le daban le llegaran a su vez en un idioma que entendiera. Lo que Sakti y el resto del gobierno llamaban ahora «aesiriano antiguo» era el lenguaje de la mujer que tenía al frente.
—Son diferencias abismales —dijo Sakti—. El tiempo, el idioma, la estructura física. Quizá también la forma de pensar y relacionarse. Ha pasado demasiado tiempo. —Luego Sakti recorrió la distancia que la separaba de la Virtuosa y preguntó—: ¿Cómo es posible que tú y ellos estén todavía aquí? ¿Cómo es posible que todavía estén vivos? —La Aesir se corrió para que Sakti viera el panel que estaba frente a la cápsula que eligió.
En los últimos años de mi reinado, se dio un brote de küiadylusoe. ¿Sabes qué es eso?
Sakti hizo memoria. Nunca había escuchado la enfermedad aunque... «Küiadylusoe». Esa palabra se parecía a «küiadyle», que traducida a la lengua actual era...
—Peste. Se inicia con una herida que se infecta mucho, produce fiebre, locura, pus, sangrado interno, colapso del cuerpo.
Son los mismos síntomas, sí. Pero en mi época, la peste no iniciaba por una herida. Era algo que sucedía sin razón aparente. Era muy contagioso y letal, no había nada que hacer para salvar la vida de quien enfermara. La única medida que se podía tomar era quemar el cuerpo del enfermo, todas sus posesiones y también a su familia y allegados. Incluso se quemaba un pueblo entero aun cuando la mayoría de los habitantes no mostrara signos externos. La experiencia nos había enseñado que se contagiaba la enfermedad meses antes de presentar el primer síntoma. Por eso había que destruir todo antes de que la enfermedad se esparciera.
Sakti pensó en lo horroroso que habría sido. En la actualidad, los aesirianos temían a la peste y huían de cualquier persona que tuviera alguno de los síntomas porque todavía era muy contagiosa. Pero al menos había formas de evitarla y curarla a tiempo, con medicinas, antibióticos y vacunas.
Supongo que la medicina actual y el proceso de evolución habrán hecho a la raza más resistente a esa y otras enfermedades. Pero ellos, dijo mirando al aesiriano que tenía al frente, son fuertes a nivel físico, pero biológicamente débiles. Nuestra debilidad a enfermedades es nuestro mayor desperfecto genético y el brote masivo de küiadylusoe nos llevó al borde de la extinción. Por eso trabajé por mucho tiempo en estos dispositivos.
Sakti dejó escapar una exclamación de entusiasmo al comprender en dónde estaba. ¡¿Cómo no lo había supuesto?! ¡Si todavía se contaban historias al respecto!
—Son máquinas de curación, ¿verdad? ¡Todavía se habla de ellas! ¡Y de los túneles y de los trenes! Pero nada de eso llegó a nuestra época. Lo llamamos «tecnología antigua». —La Aesir asintió.
Todo lo que hay en Edén funciona a partir del mismo principio: tomar la energía mágica de seres vivos y convertirla en energía cero, para su posterior uso según las necesidades del entorno. Las paredes iluminan cuando no hay luz natural, los ascensores suben o descienden según se necesite, los trenes corren sin piloto, las ciudades flotantes se mantienen en el aire, las ciudades acuáticas soportan la presión del agua cuando se sumergen, las herramientas Fafnir protegen a los habitantes de animales salvajes y aesirianos fugitivos, y las herramientas Amrit se encargan del tratamiento de heridos y enfermos.
La Virtuosa tocó el panel y en el recuadro negro se encendieron líneas resplandecientes. Sakti se dio cuenta de que era una especie de pantalla que detallaba información, aunque ella no pudo comprender los datos.
Las herramientas Amrit eran lo único que tenía posibilidades de curar a un enfermo de küiadylusoe y, aún así, la mayoría moría. No cumplían con las fases de curación en el tiempo establecido y su proceso se interrumpía para dar una oportunidad a otro enfermo. No teníamos suficientes Amrit para tratar a toda la población... y yo morí antes de finalizar la producción de la nueva línea de Amrit.
Dill y Sakti intercambiaron una mirada incómoda. «Yo morí...», dijo la mujer, pero ella estaba frente a ellos, entera, fuerte y viva... ¿O no? La Virtuosa continuó: Después de mi muerte, mis hijos y un grupo de alquimistas intentaron finalizar las nuevas Amrit, pero no lo lograron. Comprendían el proceso, pero no podían finalizar la producción porque crear los núcleos de sincronización universales era demasiado para ellos. Para conseguirlos, el hechicero necesita convertir su propia magia en energía cero, pero solo yo podía conseguirlo. Nunca supe de nadie más que pudiera mutar el valor de su propia magia, y si esto no se puede hacer entonces el núcleo resultante está predeterminado a funcionar con una carga específica. Por eso la mayoría de núcleos de sincronización solo se activa con pocos hechiceros que tengan la carga adecuada. Y de todos los aesirianos, solo los Aesir tienen la capacidad para activar y controlar los núcleos. Es una condición genética que solo nosotros tenemos.
—Entonces todo este lugar funciona con núcleos universales... ¿es así?
Sí. Los núcleos universales son los que convierten la magia de cualquier ser mágico en energía cero, para alcanzar una sincronización que no necesite de la mediación de un Aesir. Pero incluso los núcleos universales pueden mostrar un comportamiento errático si se ven expuestos a un tipo de magia distinta a la aesiriana. Sakti recordó cómo el tren de la Estación Segundo Dragón perdió el control cuando humanos con esencias subieron a él. Esos comportamientos erráticos son una forma de defensa a factores externos y peligrosos, como bestias mágicas o enemigos vanirianos. Las herramientas Fafnir, por ejemplo, reaccionan ante estos estímulos, buscan su fuente y los eliminan si es necesario. Pero el resto de la estructura también puede reaccionar con violencia ante los desequilibrios no compatibles. Eso fue lo que pasó en Edén.
La Aesir hizo una pausa mientras tecleaba los botones en el panel frente a ella. Los valores en la pantalla cambiaron y, aunque el aesiriano en la cápsula se mantuvo igual, Sakti notó que los nuevos datos no fueron del agrado de la mujer.
Como no había más herramientas Amrit que atendieran al grueso de la población enferma, los aesirianos comenzaron a morir en Edén. Los cuerpos aesirianos guardan una pequeña carga de magia cuando mueren, que se descompone a la vez que la carne. Esa descomposición genera reacciones adversas en el mármol sincronizado mediante núcleos universales, y la respuesta de la estructura es el exterminio de los cuerpos. Al principio, los aesirianos que todavía tenían fuerzas o se mantenían sanos se encargaban de la limpieza de las viviendas y la cremación de cadáveres, pero pronto aumentó el número de muertos y enfermos y bajó el número de sanos que se hicieran cargo de la limpieza. Edén reconoció el patrón de enfermedad-muerte, así que comenzó por su cuenta la destrucción de cadáveres y enfermos. Los incineró automáticamente.
—¿Entonces este lugar mató a los mismos aesirianos que tenía que proteger? —preguntó Dill, incrédulo.
Me temo que sí. Yo había configurado Edén y el resto de ciudades para que reaccionaran de forma objetiva e inmediata ante amenazas de cualquier tipo. Jamás imaginé que el brote se convertiría en epidemia y que Edén, para enfrentar la crisis, reaccionaría con la eliminación de lo que estuviera infectado.
—Por eso abandonaron este lugar —concluyó Sakti—. Los aesirianos antiguos que sobrevivieron a la enfermedad abandonaron Edén porque podían enfermar y ser destruidos. No tuvieron otra opción.
No, no la tuvieron. Y es probable que en los demás complejos como Edén se siguiera el mismo patrón.
—Por eso es que la tecnología antigua no llegó a nuestra época. Para sobrevivir, los aesirianos tuvimos que dejar todo esto atrás. ¿Pero y ellos? —Sakti señaló al mago suspendido dentro de la cápsula.
Son los últimos aesirianos atendidos durante la epidemia. Los curanderos enfermaron y murieron o escaparon de Edén sin sacar a ninguno de ellos de las herramientas Amrit. Pero no fue su intención abandonarlos. Los curanderos y alquimistas encargados del departamento de salud consideraron que dejar Edén sería solo una medida temporal y que eventualmente nuevos aesirianos regresarían a la estructura. Pensaron que en el periodo de tiempo entre la evacuación y la posterior repoblación, podrían dejar a los enfermos en las herramientas Amrit para que cumplieran con éxito las fases de curación. Su intención era sacarlos cuando estuvieran sanos y no hubiera indicios de nuevos brotes.
—Pero nadie llegó —observó Dill—. Ningún aesiriano regresó a las ruinas... Bueno, hasta ahora.
Por eso Edén reaccionó de nuevo. Ya no contaba con la población aesiriana regular para nutrir con magia los núcleos universales, así que con la energía restante replegó toda la estructura y fundió las ciudades flotantes, que también fueron abandonadas. Después, desplegó una capa marmórea de protección para conservar mejor la estructura y proteger la única fuente de magia que tenía: ellos. Los enfermos fueron los únicos habitantes de Edén durante miles de miles de años.
—Y Edén se ha nutrido de ellos —dijeron a la vez Sakti y Dill pero, para sorpresa de ambos, la mujer lo negó.
Después de que se cubriera con la capa de protección, Edén se convirtió solo en un montón de rocas en espera de alguien que las activara. Lo único que ha estado en funcionamiento durante todo este tiempo son las herramientas Amrit. Ellas se nutren de cualquier magia que tengan al alcance y la que utilizan en este momento es la de los aesirianos a los que contienen. Preguntaste por qué ellos todavía están vivos; pues aquí tienes tu respuesta: es un ciclo. Mientras el aesiriano esté con vida mantendrá una carga de magia más o menos regular; esta carga alimentará el núcleo de la herramienta Amrit y la herramienta Amrit conservará con vida al aesiriano que atiende. ¿Lo comprendes? Las herramientas Amrit cumplieron su objetivo. Con todo este tiempo para realizar su trabajo, la mayoría de aesirianos atrapados en Edén sobrevivió a la epidemia y las Amrit también tuvieron una reacción automatizada para conservarlos con vida hasta que fuera seguro reanimarlos: la criopreservación.
—Vaya... —se limitaron a decir los jóvenes, mientras la mujer seguía tecleando sobre el panel y analizaba los datos que le mostraba la herramienta Amrit.
—¿Y por qué no los saca de las cápsulas? —preguntó Dill cuando logró digerir toda la información.
Es arriesgado, dijo la Virtuosa. Ya les dije que ellos son biológicamente muy débiles. Aunque la mayoría ya se sobrepuso a la enfermedad, no cuentan con un sistema inmunológico lo bastante fuerte como para sobrevivir fuera de las herramientas Amrit. Ahora mismo, ustedes traen consigo una serie de bacterias que forman parte de su organismo y lo mantienen en equilibrio. Pero para ellos, esas bacterias pueden ser sinónimo de una nueva epidemia.
»Además, el que la generación actual de aesirianos sea más resistente a küiadylusoe no significa que la peste sea más débil. Solo que los aesirianos actuales son más fuertes. Pero el virus del küiadylusoe también habrá mutado y será letal para aesirianos con un sistema inmunológico pobremente capacitado para el ambiente de hace incontables milenios.
»Además, hay que pensar en el impacto físico, psicológico y social que estos aesirianos recibirían si se los sacara de aquí sin planearlo con calma. Llevan muchísimo tiempo sin comer ni beber agua; y tampoco han respirado aire o movido el cuerpo. Tienen los músculos atrofiados y una debilidad general muy severa. Lo más probable es que sus familias y amigos hayan muerto durante la epidemia o hace generaciones, y que entre los sobrevivientes se encuentren solos y sin un apoyo para soportar los cambios. Las Amrit hicieron un buen trabajo, pero no pueden hacer milagros. No pueden preparar a estos aesirianos para soportar el nuevo mundo.
Sakti y Dill guardaron silencio. Era una gran lástima. Esos aesirianos sobrevivieron miles de miles de años solo para morir en cuanto se intentara reanimarlos. Estaban condenados a permanecer en las herramientas Amrit, sin morir ni vivir en realidad. «Bueno», pensó Sakti, «por lo menos están a salvo del Reino de los espíritus. Mientras permanezcan en este estado, no tendrán que sufrir en el inframundo». Lo que la llevaba al siguiente punto.
—Dijiste que moriste. Entonces, ¿qué estás haciendo aquí? —La Virtuosa se apartó del panel y bajó la mirada para ver a Sakti. Guardó silencio por unos instantes para poner las ideas en orden y luego dijo:
Desde que morí estoy aquí y como preguntaste si este lugar es mi Torre supongo que no es la primera vez que encuentras a alguien en una situación semejante a la mía. ¿Es cierto?
—Sí, todos eran Virtuosos atrapados en sus Torres. Pero todos estaban muertos, muertos. Eran solo espíritus atados.
Yo también estoy muerta, muerta. La Aesir se apartó por completo de la herramienta Amrit y caminó por el pasillo. Los dos muchachos la siguieron mientras continuaba con su explicación: Me asesinaron en el centro de mando de Edén. Pero, tiempo después de mi muerte, me percaté de que todavía existía. Estaba en este lugar, veía y oía a todos aquí... Pero ellos no me veían ni me oían a mí. Mis hijos se aseguraron de embalsamar los cuerpos de mi esposo y el mío, y nos dieron entierro en esta misma fortaleza. Luego intentaron producir más herramientas Amrit y modificar la configuración de Edén para que no eliminara a los aesirianos, pero fallaron en lo uno y en lo otro. Luego enfermaron. Dos murieron al poco tiempo, uno evacuó la ciudad y el otro, la mujer se detuvo frente a una nueva cápsula, tuvo que ser ingresado a una herramienta Amrit».
Sakti y Dill vieron al hombre que señalaba la mujer; era tan alto como ella y tenía también el cabello negro, pero no tan lacio como el de su madre. La Aesir se acercó a la cápsula, apoyó la frente en el cristal y abrazó el cilindro. Phya no se sobrepuso al küiadylusoe. Todavía está con vida, pero morirá. Incluso la herramienta Amrit que lo contiene está comenzando a fallar y no podrá abortar por su cuenta. Pronto tendré que desconectarlo, o de lo contrario contaminará al resto de unidades. Yo lo he visto todo este tiempo, pero él no lo sabe y nunca podrá saberlo.
Luego se separó del cilindro y reanudó el camino. Dill y Sakti la siguieron hasta que salieron de la habitación Amrit y entraron a un nuevo pasillo. La mujer apretó el paso y siguió con su explicación: He esperado por mucho, mucho, mucho, mucho, MUCHO tiempo a algo que no sabía ni qué era ni cuándo vendría. Yo era como un fantasma que vagaba en todas las paredes y en todos los pasillos a la vez, omnipresente y solitaria. Al menos ellos sueñan, ¡pero yo no! Yo no he tenido el descanso eterno de los muertos. Hasta hace unos años, cuando presentí otra presencia y luego otras más. Eran aesirianos que al fin regresaron a Edén. Pero ya no llamaban a este lugar por su nombre, sino que se referían a él como «las ruinas del Imperio de Esplendor», como «la Ciudad Perdida». Edén reaccionó automáticamente a ellos, pero no tenía suficientes fuerzas para remover la capa marmórea de protección o desplegar las ciudades flotantes. Necesitaba más aesirianos y más tiempo para cargar los núcleos y funcionar de nuevo. Pero los aesirianos actuales no pueden descender a los niveles principales, porque ha pasado tanto tiempo que ahora están a una profundidad exagerada. Y tampoco ingresan a Edén muchos aesirianos, solo unos cuantos. Me era imposible hacer contacto con ellos.
La mujer giró en una esquina con mucha fuerza, lo que hizo que el cabello le ondeara y golpeara los rostros de Sakti y Dill.
Pude haber esperado más. Pude haber esperado a que los núcleos se cargaran y a que poco a poco la ciudad reaccionara con más fuerza, ¡que resucitara! Pero entonces una nueva energía ingresó a Edén en los niveles superiores. Eran vanirianos. En otra época, Edén enviaba a las herramientas Fafnir contra ellos, pero ahora no tenía la energía suficiente para actuar y no había ningún Aesir que se sincronizara con el núcleo principal para cargar la ciudad y ayudarla a defenderse. En un principio, pensé que no importaría mucho la presencia de los vanirianos porque ellos tampoco podrían descender hasta las herramientas Amrit. ¡Pero entonces se atrevieron a hacer nidos en mi Edén!
—El panal —dijo Sakti—, la mangodria.
¡Tenían a trece de esas asquerosas mujeres pariendo y ensuciando los pueblos de Edén! Y como Edén estaba demasiado débil para afrontar la invasión, sus capacidades básicas eran lo único que funcionaban: la iluminación y el calor. Y los muy malditos se aprovecharon de ello para que sus nidos mugrientos fueran exitosos. Sakti se estremeció al pensar en panales con esas enormes crías vivas. Yo no lo quería permitir, pero no podía hacer nada. Solo era un espíritu y para sincronizarme con Edén necesitaba un cuerpo. Pero al final, Edén encontró una solución para lidiar con la amenaza que sufría. Me reanimó. Dill y Sakti se detuvieron a la vez.
—Pero ¡eso es imposible! —dijo el sicario—. La resucitación de un cadáver es imposible, y, si tomamos en cuenta el tiempo que ha transcurrido desde su muerte hasta la actualidad, no podría haber quedado más que un poco de polvo y uno que otro hueso. Jamás un cuerpo entero.
Es cierto. De mí solo quedaba polvo y un poco de hueso pero ¿vieron la gran roca en el jardín? Era un manzano fosilizado que ha estado en contacto con el mármol durante mucho tiempo. Por eso también adquirió propiedades sincrónicas. Creo que lo mismo ocurrió con mi cuerpo. Mis huesos se fosilizaron, pero también ganaron propiedades sincrónicas del ataúd de mármol que los contenía. Y creo que eso fue lo que aprovechó Edén para reintegrar mi cuerpo con la sincronización. Por eso, «resucitar» es una palabra inadecuada, porque no tengo sangre, ni un corazón que palpite ni un cuerpo cálido. Si un curandero me revisara, diría con toda razón que soy un cadáver.
»Pero para Edén, soy una herramienta más. Soy un cuerpo con capacidad para sincronizar y ser sincronizada; soy como una herramienta Fafnir. Con la diferencia de que tengo mi propio raciocinio y conciencia, por lo que puedo tomar las decisiones más acertadas para el bienestar de Edén. Por eso yo me he encargado de cortar el suministro de energía a algunas zonas de Edén que están invadidas. La bóveda colapsada en donde ella te encontró, le dijo a Dill, estaba por debajo de uno de sus nidos asquerosos. Otros los he aplastado con la modificación de la estructura de Edén. Y otros más mueren poco a poco por la hostilidad del ambiente cuando no está sincronizado. Logré desterrar gran parte de la invasión, pero ahora los vanirianos han actuado. Enviaron a una mujer con la capacidad de reconocer los núcleos universales que están a lo largo de la estructura. No sé cómo lo hace, pero los modifica para su propio uso. Y si no lo consigue, los destruye. Está convirtiendo Edén en una estructura de sincronización vaniriana.
Sakti pensó en la invasión a Masca. Tanto en el continente principal como en el Reino de las Arenas, los vanirianos se estaban beneficiando de la tecnología antigua para atacar a los aesirianos y la comprendían mejor que ellos. Una gran ironía. Incluso la inventora de toda esa tecnología tenía problemas para comprender qué hacían los vanirianos para modificar la estructura de Edén. Y si lo hacían en Edén, ¿no lo harían también en otras estructuras? ¿Como los castillos flotantes?
—Masca está bajo ataque —le informó—. Los vanirianos atacaron con lo que nosotros llamamos «castillos flotantes», aunque quizá sean las ciudades flotantes de las que estabas hablando.
Las ciudades flotantes tienen poca movilidad y no pueden desplazarse de un lugar a otro. Solo pueden controlar la altura. Aunque también construí unidades de investigación y bases militares aéreas, que sí podían desplazarse de un lugar a otro y cumplían con funciones domésticas para los investigadores que las habitaban.
—¿Hubo algo que no inventara? —preguntó Dill entre dientes. Sakti continuó:
—¿Esas estructuras también tenían núcleos universales? Y si es así, ¿es posible que los vanirianos los hayan modificado?
Sí, todo en mi Imperio tenía núcleos universales y es posible que los vanirianos los hayan modificado tal y como lo están haciendo ahora con Edén. Pero aunque lo hagan, no pueden modificar el núcleo principal de la estructura porque ese sí tiene una carga definida. El núcleo principal solo se puede sincronizar con un Aesir.
Y eso explicaba por qué los vanirianos se las habían arreglado tan bien con los castillos flotantes para invadir y atacar las ciudades del Oeste. Modificaron lo suficiente las estructuras como para poder usarlas a su antojo sin crear reacciones adversas que los destruyeran, pero no pudieron modificarlas lo suficiente como para conseguir la potencia que necesitaban para atacar Masca. Por eso secuestraron a los Aesir, que eran los únicos que podían darle ese poder a las construcciones aesirianas.
¿Comprendes, Virtuosa, por qué te necesito ahora? Sakti se detuvo y se dio cuenta de que la Aesir había llegado al lugar que buscaba. Estaban frente a unas grandes puertas negras con signos religiosos tallados en relieve. Era un mausoleo interno.
—Los demás Virtuosos que conocí querían que los liberara de sus Torres. ¿Eso es lo que quieres? —La mujer asintió.
Pero no solo eso. Abrió las puertas y entró a la tumba. El mármol no reaccionó en la habitación y los mantuvo en la oscuridad. Antes de que Sakti chascara los dedos para crear una flama que los iluminara, Dill creó la suya y alumbró todo el cuarto con el fuego del puño.
La Aesir se acercó al ataúd de mármol que estaba en el centro del panteón, que estaba parcialmente cubierto con una gruesa loza. La alzó como si no pesara nada y la dejó caer al suelo. Aunque Dill se mantuvo al margen, Sakti se acercó al nicho porque supo que la Virtuosa lo quería. Cuando llegó al lado de la mujer, vio que en el fondo del ataúd quedaba poco más que polvo y algo parecido a una calavera. La Aesir acarició con la punta del dedo la curva de un pómulo, con tanta suavidad y delicadeza que fue increíble que esa misma mano hubiera levantado la loza con facilidad.
Estoy atada a la sincronización. Si estuviera viva, no podría aguantar el dolor del cuerpo. Ni siquiera cuando estuve con vida tuve que cargar tanto el núcleo principal de Edén, ni movilizar toda la estructura y las herramientas Fafnir a la vez para proteger el complejo y a sus habitantes. Intenté enfrentarme cuerpo a cuerpo contra la mujer que está modificando los núcleos, porque no puedo enfrentarla con la sincronización. La derrota con mucha facilidad. Pero en cuanto llegué al límite de mi Torre e intenté recorrer el resto de la estructura, parte de este cuerpo regresó a su condición original y se hizo polvo. La mujer le mostró una mano a Sakti. Estaba intacta, pero a diferencia de la otra no tenía vendas que la cubriera. Tuve que regresar. Pero si no enfrento a esa vaniriana, modificará gran parte de la estructura. Quizá no solo logre que los nidos vanirianos fructifiquen, sino que tal vez también podrá llegar a este nivel, a las herramientas Amrit y al pueblo que duerme en ellas. Y eso no puedo permitirlo, pero ya no tengo cómo.
—Pero eres poderosa —la cuestionó Sakti—. Me derrotaste con facilidad, a pesar de que soy el arma favorita de mi tío, el actual Emperador. Si los vanirianos llegan a este nivel, podrás acabar con ellos.
¿Podría? Creo que no me estás comprendiendo, cortó la Aesir, enfurecida. Está trabajando en todos los núcleos universales; los que no consigue modificar, los destruye. Las herramientas Fafnir también están hechas con esos núcleos, y la única razón por la que no se ha apoderado de una es porque yo destruyo al Fafnir antes de que lo consiga ella. Y yo, dijo con furia, soy como una herramienta Fafnir. ¿Me entiendes ahora? Sakti sintió la garganta seca.
—También tienes un núcleo universal. Por eso tu enorme cantidad de magia es energía neutra. —La Aesir cortó parte de las vendas que le cubrían el pecho y Sakti vio, entre los senos, una esfera blanca que latía.
No podré modificar la estructura de Edén, destruir las bóvedas infestadas de nidos vanirianos, controlar las herramientas Fafnir y proteger las herramientas Amrit a la vez que lucho contra esa mujer vaniriana. Si hago todo eso a la vez, no podré concentrarme y ella modificará este núcleo. Me modificará a mí aunque le cueste la vida y sé que ella está dispuesta a llegar a ese punto. La Aesir agachó la cabeza. Toda mi energía ganará una carga vaniriana. Mi alma, mi Imperio, mi pueblo, ¡mi hijo! Todo dejará de importarme, me convertiré en el mejor arma del enemigo y los destruiré según las órdenes de los vanirianos; no habrá nada que yo pueda hacer para evitarlo. Y al igual que ahora, tú no podrás detenerme entonces.
La mujer se separó de la tumba, se colocó frente a Sakti y unió las dos palmas. Un brillo las iluminó y, mientras las separaba, la espada brotó de una de las manos. Luego se arrodilló frente a Sakti, ofreciéndole la espada.
Mátame. Destruye mi núcleo, permite que mi cuerpo sea una vez más polvo y libera mi alma de este lugar. Déjame descansar en paz, déjame volver a ser una con él. Por el tono de su voz, Dill y Sakti supieron que la Virtuosa quiso ponerse a llorar. Los ojos no podían derramar lágrimas, pero su alma transmitía tristeza. Es lo mejor para todos.
Sakti guardó silencio por unos segundos. Si la mujer vaniriana que tenía tan preocupada a la Virtuosa llegaba hasta ese nivel, quizá podría derrotarla. Y si así era, entonces todos esos aesirianos atrapados morirían. Quizá ahora no tenían muchas posibilidades de vivir fuera de las herramientas Amrit, pero por lo menos estaban a salvo del Reino de los espíritus. Y Sakti no quería enviarlos allí si podía evitarlo. Sin embargo, si mataba a la Virtuosa...
—Edén necesita un cuerpo Aesir que esté sincronizado, necesita su guía. Si acabara contigo, entonces Edén y los aesirianos en las herramientas Amrit quedarían indefensos ante los vanirianos. De todas formas, la mujer que está modificando los núcleos encontrará la forma de venir hasta aquí y destruirá la vida que tus inventos protegieron por tanto tiempo.
Lo sé, respondió la mujer, todavía arrodillada y ofreciendo la espada. Por eso necesito un sustituto. Por eso te necesito a ti.
—¿Para que me sincronice con Edén? ¿Estás loca? —Sakti apretó los puños—. Tú misma lo dijiste: si estuvieras viva no podrías soportar la sincronización con todo este lugar. Yo estoy viva, tengo menos poder que tú y tengo menos práctica con la sincronización. Edén me freirá viva, lo sé. Y si este lugar no me mata, con mi poco control tan solo conseguiré que la vaniriana llegue más rápido aquí. Ella no me matará, pero de todas formas me atrapará. Casi todos los Aesir de la actualidad han sido atrapados o son perseguidos por los vanirianos para que se sincronicen con lugares como este. Lo único que conseguiríamos sería servir Edén, a los aesirianos de este lugar y a mí en bandeja de plata.
¡Por favor, mátame!, suplicó la Aesir, ahora levantando la mirada a Sakti. No corrían lágrimas por sus mejillas, pero todo el rostro estaba desfigurado por el terror. Libérame de este lugar, ¡ya he esperado en el vacío por mucho tiempo! No he tenido descanso y lo extraño tanto, tanto, tanto. Mi existencia es una abominación, está en contra de todas las leyes naturales. Y lo peor es que estoy sola, sin él. La mujer miró la tumba. Por favor, quiero ir con él. Quiero verlo.
—No podrás —dijo Sakti después de una larga pausa—. He estado allí, en el lugar después de la muerte y es un lugar horrible. Cuando llegues allí me maldecirás por haberte liberado de Edén.
Pero...
—No lo encontrarás allí. Lo siento, pero te digo la verdad.
Sakti tocó una de las manos de la Aesir y se concentró en su visita al Reino de los espíritus. Invocó todas las horribles imágenes, la locura de sus habitantes, los lamentos, el dolor, el frío, la soledad y el gran vacío de las mentes. Fue como si se sincronizara con la Virtuosa, porque ella apretó los dientes y se deshizo de su agarre.
No... Fafnir...
—Te hago un favor si no te libero —murmuró Sakti. La Aesir había bajado los brazos y dejó que la espada reposara en el suelo, pero a la princesa no le pasó desapercibido que la mujer apretaba los puños—. ¿Aún así quieres ir?
, respondió con voz firme. Por Fafnir iría hasta el mismísimo Infierno.
Sakti guardó de nuevo silencio. Los aesirianos necesitaban que esa mujer permaneciera en Edén. No era solo por los hechiceros atrapados en las herramientas Amrit, sino también por los que estaban en la superficie. El Reino de las Arenas, Masca... Si liberaba a la mujer, Sakti no podría con la sincronización de Edén y todas las maravillas ocultas en la Ciudad Perdida pasarían a manos de los vanirianos. Como princesa del Imperio no podía permitir algo así. Y sin embargo, al frente tenía a la Virtuosa más poderosa de la historia, a la Emperatriz más inteligente del Imperio... ahora de rodillas ante ella, derrotada, suplicante, destrozada, enamorada. Si Sakti estuviera en su lugar, ¿no desearía también escapar? ¿No deseaba ella también dejar todo atrás para seguirlo a él? La muchacha cerró los ojos.
—Te liberaré, pero no todavía —murmuró. La Aesir levantó la mirada y la observó—. Antes debo volver a la superficie.
Después de que te dije ir, ¿me abandonarás aquí de todas formas?
—No —respondió Sakti con firmeza—. Volveré para liberarte. Para liberarlos a todos. —Luego se inclinó delante de ella para que sus rostros quedaran a la misma altura—. Fuiste una gran Emperatriz, tan magnífica que nadie se atrevió a bautizar a una niña con tu nombre para evitar deshonrar tu memoria. Pero mis padres me nombraron después de ti, porque te admiraban y deseaban que fuera para el Imperio lo mismo que fuiste tú. Y como tal, no puedo permitir que todo en este lugar se convierta en las armas que destruirán a nuestro Imperio. Y tú, como Virtuosa, como Aesir, como Emperatriz, tampoco puedes permitirlo. —Después Sakti se separó de la mujer y se encaró al sicario—. Lo siento, Dill, pero si todavía planeas atraparme y llevarme a los vanirianos, tendré que eliminarte antes de tiempo. —Dill sonrió.
—Está bien. No importa quién pague la recompensa siempre y cuando se me dé algo. Los Aesir de las Arenas igual me pagarán una buena suma si te llevo sana y salva a ellos. Y cuando llegues a la superficie, de seguro necesitarás un guía por el desierto. Yo puedo hacerlo. Ah, y por cierto, ya no soy Dill. Hoy seré Sid. —Sakti asintió.
—Muéstranos el camino a la superficie, Virtuosa, y prepara Edén. —La Aesir entrecerró los ojos, todavía arrodillada en el suelo.
¿Que lo prepare?
—Sí. Dijiste que está cubierto por una capa de protección, que las ciudades flotantes se acoplaron a la estructura y que Edén se había replegado. Todo lo hizo para mantenerse intacto hasta que llegaran aesirianos que lo hicieran reaccionar, ¿no? —La mujer asintió—. Ya llegó la aesiriana que activará este lugar. Ha llegado la hora de que Edén se levante de las arenas que cubren este Reino.

"Los Hijos de Aesir: El Reino de las Arenas" © 2012-2014. Ángela Arias Molina

3 comentarios :

  1. Hola angela :) espero y no te hayas olvidado de mi, se que ha pasado mas de un año (estoy casi segura de esto ultimo)y no habia aparecido por aqui, pero hubo demasiadas cosas que impidieron que siguiera comentando tu maravillosa historia.

    A pesar de las cosas siempre me tomaba mi tiempo para leer tus actualizaciones, incluso en ocaciones se me juntaron hasta cinco, pero siempre he seguido al corriente, solo que por la universidad se me hacia tecnicamente imposible dejar señales de vida, pero por fin termine mi tercer año y las vacaciones pintan con tranquilidad.

    La historia a pasado por tantas cosas y apesar de todo aun me tienes aqui atrapada en la historia, tus personajes siguen siendo una mente misteriosa para mi, no es facil deducir de forma predecible tu proximo movimiento ¡Y eso no lo logra cualquiera! ya estas en tu cuarto libro y yo sigo aqui y si hay mas libros aqui seguire :)

    No tengo criticas que hacer ¿Sobre que? Es rarisimo que vea dedasos y para la ortografia tu eras quien me calificaba a mi :$

    De este capitulo, que te puedo decir, es el mas reciente y te dire habia sospechado que la mujer atrapada en las ruinas del desierto podia ser una virtuosa pero no pense que fuera Allena I me sorprendiste gratamente. Ademas la participacion de este mercenario con cara de niña siempre me ha tenido intrigada desde que aparecio en aquella batalla contra los grolients... Espero ansiosa el resultado de traer a la vida las ruinas de Eden ;)

    pdt: QUE PASO CON MI DARIUSS ¬¬ espero NO LE HAYAS ECHO MAS DAÑO DEL QUE YA LE HAS ECHO EH! sin mas me despido INSISTO TRATA BIEN A MI MESTIZO O NO LLEGARAS A CONCLUIR ESTA NOVELA 8)

    PDT2: talvez cambio un poco mi nick, pero creo que no te olvidaras de mi vdd? att: Annie

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    Respuestas
    1. ¡ANNIE! ¡AWWW! Qué feliz estoy de ver tu comentario, ¿cómo has estado? :'D Yo, encantadísima con tus palabras. ¡Me alegra mucho que sigás por aquí! Qué bueno que "Los hijos de Aesir" todavía te tiene enganchada, ¡eso significa que todavía hay futuro para mí, jaja!

      Ya vamos por más de la mitad de este tomo, así que muchas aventuras y sorpresas quedan pendientes. Me alegra mucho que vivamos en países separados, porque de lo contrario temería por mi seguridad... Annie... No me matés hasta terminar la historia, por favor. Juro que todo estará bien con Darius... pero antes las cosas tienen que empeorar un pelín... :P

      ¡Muchas gracias por seguir aquí, de verdad! Saludos :)

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  2. Ok, esperare al final :) cuida a mi Daruis

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Ojalá que me den CRITICAS CONSTRUCTIVAS para poder mejorar en mis escritos.
No es necesario que dejen su nombre, aunque se los agradecería para poder darle las gracias cada vez que publique de nuevo, ya que quiero dar crédito a las sugerencias que me hagan.
Gracias por tomarse su tiempito y honrarme con sus comentarios. =^_____^=

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